Informe 2025
LA TIERRA QUE HABITAMOS - CONTEXTO
La tierra que habitamos es generosa. No porque esté libre de disputa, sino porque incluso en medio de condiciones adversas sigue abriendo posibilidades, sosteniendo semillas antiguas y devolviendo frutos que fueron cultivados durante décadas.
En México, 2025 trajo señales concretas de avance. Seis estados se sumaron a la marea verde en este año: Chihuahua y Nayarit en enero, Campeche en febrero, Yucatán en abril, Tabasco en mayo y Tlaxcala en diciembre. Cada uno de estos territorios representa una victoria jurídica, política y cultural; pero también expresa algo más profundo: la persistencia de un movimiento feminista que sembró durante años conversaciones, argumentos, acompañamientos, alianzas y pedagogías antes de que la ley reconociera lo que ya era una verdad social y ética: el aborto es un derecho. A diciembre de 2025, 24 estados cuentan con normas orientadas a erradicar la criminalización del aborto. El movimiento se ha expandido, y con él se han ampliado las condiciones para imaginar un país donde decidir no sea un privilegio, sino un derecho garantizado.
Sabemos también que esta tierra fértil es una tierra disputada. Los fundamentalismos religiosos y políticos avanzan con una agenda coordinada que busca revertir conquistas en derechos sexuales y reproductivos, diversidad e identidad de género y laicidad del Estado.
LEER MÁS
Pero la generosidad de la tierra también se expresa en su capacidad de sostener la vida aun bajo presión. En 2025, los movimientos feministas demostraron que la adversidad no detiene la organización: la transforma. Hay más personal de salud comprometido con garantizar derechos, más juventudes que exigen información como lo que es —un derecho—, más organizaciones que cultivan juntas porque saben que ninguna cosecha se hace sola, y más territorios donde las posibilidades de avance se vuelven concretas.
La esperanza, entonces, no es ingenuidad. Es una forma de lectura política: mirar lo que ha sido construido estado por estado, conversación por conversación, año tras año, y reconocer que ahí donde hubo siembra organizada, también puede haber cosecha colectiva.
Desde esta tierra generosa, fértil, compleja y llena de vida, desde Católicas por el Derecho a Decidir México trabajamos en 2025.
DEL BARRO SOMOS - CARTA DE LA DIRECTORA
En Católicas por el Derecho a Decidir México creemos en la capacidad colectiva de sembrar otros futuros. Durante 2025 seguimos caminando junto a movimientos feministas, juventudes, comunidades religiosas progresistas y defensoras de derechos humanos para ampliar libertades y sostener la dignidad de las personas.
Cada avance hacia la despenalización del aborto, cada alianza fortalecida y cada persona que encuentra un espacio libre de culpa y exclusión es también una semilla de transformación.
Desde hace más de tres décadas construimos una voz católica feminista comprometida con la autonomía, la justicia social y los derechos humanos. Frente a quienes utilizan la religión para limitar derechos, nosotras seguimos apostando por una fe que acompaña y reconoce la dignidad de todas las personas.
Este año fortalecimos alianzas, defendimos la laicidad y confirmamos que la esperanza también es una práctica política: seguir sembrando incluso en tiempos adversos.
Del barro somos porque venimos de historias de lucha y cuidado colectivo. Gracias a todas las personas, organizaciones y comunidades que caminaron junto a nosotras este año.
LO QUE NOS NUTRE - IDENTIDAD Y NARRATIVAS
En CDD sabemos que el imaginario colectivo también se cultiva. Se cuida como una tierra generosa, con paciencia y manos atentas, sabiendo que algunas semillas tardan años en brotar, pero transforman el suelo donde caen.
En 2025, lo que nos nutrió fue también aquello que ayudamos a cultivar: una fe que no castigue, sino que acompañe; una conciencia que no sea perseguida, sino reconocida; una palabra católica feminista capaz de sostener a quienes buscan creer sin renunciar a su libertad, su dignidad ni su derecho a decidir.
Como las bugambilias que florecen incluso en tierras difíciles, nuestras narrativas crecieron en un campo cultural disputado. Frente a los discursos religiosos fundamentalistas que siembran culpa, miedo y silencio, pusimos en circulación palabras capaces de aliviar, sostener y devolver horizonte. Porque antes de que cambien las leyes, cambia el suelo cultural que las hace posibles.
Nos escribió una persona al encontrarse con nuestras narrativas. Ese mensaje nombra algo central de nuestro trabajo: abrir refugio donde otros discursos han producido expulsión.
Este año, nutrimos el imaginario colectivo con 34,586,262 impactos a través de nuestras campañas, 15,056 materiales distribuidos y 97 momentos de escucha individual. En una escala sembramos narrativas; en otra, acompañamos vidas concretas. Ambas forman parte del mismo trabajo: remover el suelo donde se instaló la culpa, regar preguntas donde hubo silencio y sembrar argumentos donde otros discursos quisieron dejar miedo.
ABONANDO LA TIERRA - TERRITORIOS E INCIDENCIA
El abono no ocupa siempre el centro de la escena. Actúa debajo, en las raíces, en los lugares donde la tierra necesita recuperar fuerza para sostener nuevas cosechas. Su trabajo es discreto, pero decisivo: enriquece el suelo, devuelve nutrientes y crea condiciones para que otras plantas crezcan con mayor firmeza.
En 2025, nuestro trabajo territorial operó con esa lógica. CDD llegó a los estados para cultivar para abonar procesos colectivos: fortalecer capacidades, aportar argumentos, acompañar estrategias, abrir conversaciones y sostener a quienes ya trabajan la tierra desde sus propios territorios.
Llegamos a 15 estados de México brindando asistencia técnica y procesos de formación dirigidos a personas servidoras públicas, liderazgos religiosos, medios de comunicación y organizaciones de la sociedad civil, alcanzando a más de 8 mil personas con argumentos católicos progresistas a favor de la autonomía, la justicia social y el derecho a decidir. Entre nuestras acciones directas y las impulsadas junto con organizaciones aliadas en diferentes estados, alcanzamos a más de 12,700 personas.
Abonar capacidades en el sistema de salud
En los servicios de salud, el cambio ocurre muchas veces en el primer contacto: en quien recibe una solicitud de información, escucha una experiencia de violencia sexual o puede garantizar atención sin estigmas.
En 2025, entre nuestras acciones directas y las de nuestras aliadas, formamos a más de 1,850 profesionales. En Michoacán, desarrollamos un programa de formación continua para más de 700 integrantes del sector salud sobre ética laica y objeción de conciencia. En Campeche, REDMYH capacitó a más de 50 prestadores de servicio de salud (personal de medicina, enfermería y psicología) en marco legal, objeción de conciencia y atención a víctimas de violencia sexual. En Puebla, 80 profesionales del IMSS, ISSSTE y la Secretaría de Salud participaron en un proceso que solicitaron replicar y que derivó en la propuesta de crear una red de profesionales por el derecho a decidir. En Quintana Roo, DAS formó a 109 personas del sector salud, impulsando la certificación de dos centros de buenas prácticas por parte de la Secretaría de Salud Estatal.
LEER MÁS
Cada capacitación fue una intervención en la tierra institucional para remover prejuicios, fortalecer criterios técnicos y ampliar condiciones de atención desde la legalidad, la ética laica y el respeto a la autonomía.
Abonar percepciones en los territorios
También abonamos donde la información no había llegado o había llegado cubierta de miedo.
En la Ciudad de México, durante el 8M, atendimos a 250 personas en un stand informativo; y el 28S organizamos en colaboración con la Marea Verde México el Sonidero en el Senado para visibilizar la lucha por el aborto legal como una exigencia pública y vigente. También instalamos quioscos universitarios para orientar a jóvenes sobre educación integral de la sexualidad.
En Baja California Sur, la Red Tú Decides alcanzó a 2,095 personas, en su mayoría mujeres jornaleras migrantes, en ocho centros de salud comunitarios y rutas de transporte. En Veracruz, Marea Verde Altas Montañas llegó a 265 personas en clínicas rurales con materiales traducidos al náhuatl.
En Baja California, Las Borders colocaron el derecho al aborto en el espacio público de Mexicali mediante artivismo, alcanzando a más de 300 personas en brigadas universitarias.
Estas acciones transforman percepciones porque acercan los derechos a la vida cotidiana.
Abonar condiciones normativas e institucionales
La tierra de los derechos también se sostiene en marcos normativos, instituciones y principios democráticos. En 2025 defendimos el Estado laico mediante pronunciamientos públicos y acciones directas en Zacatecas, Guanajuato, Tlaxcala y la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión, donde realizamos una clausura simbólica de la oficina de un diputado que promovía discursos religiosos en recintos oficiales.
También organizamos foros sobre el avance de la despenalización en Zacatecas y Puebla, así como sobre objeción de conciencia en el Estado de México. En Puebla, la Campaña por el Aborto Legal asesoró al equipo jurídico del Congreso local para respaldar una iniciativa de reforma a la Ley Estatal de Salud en materia de aborto. En Hidalgo, SEIINAC formó a 212 integrantes de la Policía Industrial Bancaria sobre derechos reproductivos y protocolos de primer contacto, contribuyendo a desplazar la percepción del aborto desde un marco punitivo hacia uno de salud pública y derechos humanos.
La fuerza de crecer en red
En 2025 abonamos suelos distintos con la convicción de que ninguna organización transforma sola un territorio. El abono por lo tanto, produce condiciones. Y las condiciones que sembramos este año, en el sistema de salud, en el espacio público, en las instituciones y en los territorios, son parte de la tierra fértil desde la cual seguiremos cosechando juntas.
LAS MANOS QUE CULTIVAN JUNTAS - ECOSISTEMAS Y ALIANZAS
En 2025 reafirmamos que ninguna transformación se cultiva en solitario. La tierra de los derechos necesita muchas manos: algunas remueven el suelo, otras acercan agua, otras sostienen las semillas cuando el clima arrecia. En ese trabajo colectivo, las alianzas feministas, regionales e internacionales son una forma de cuidado político y una condición para defender la democracia, la autonomía y la justicia social.
CDD México participó activamente en espacios multilaterales, regionales y nacionales donde hoy se disputan los sentidos de los derechos humanos, el desarrollo y la igualdad de género. Fuimos parte de la delegación oficial mexicana en la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y en la Comisión de Población y Desarrollo, llevando una voz católica feminista y progresista a conversaciones globales sobre derechos sexuales y reproductivos, libertad de conciencia y democracia.
LEER MÁS
En el marco de la CSW69 y del 30 aniversario de la Plataforma de Acción de Beijing, organizamos el evento paralelo internacional para presentar el informe “Identidades entrelazadas”, abriendo un diálogo regional sobre las múltiples violencias que atraviesan la vida de mujeres y personas de la diversidad sexual y de género en América Latina y el Caribe.
También participamos en la IV Conferencia Internacional sobre la Financiación para el Desarrollo en Sevilla, colocando las agendas feministas y de justicia económica en discusiones globales sobre desigualdad y sostenibilidad de la vida.
A nivel regional, formamos parte del grupo motor nacional para la realización del Foro Feminista en el marco de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, un espacio que reunió a más de 360 representantes de organizaciones, redes y movimientos feministas de la región.
Durante el año también fortalecimos nuestra participación en espacios de articulación e incidencia como el Centro de Incidencia Basado en la Evidencia, el Encuentro Nacional “Tejiendo Derechos: aborto y cuidados”, la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes y el Grupo de Prevención del Embarazo en Adolescentes de la Ciudad de México.
En todos estos espacios seguimos apostando por una certeza compartida: las alianzas son las manos que sostienen la tierra común donde los derechos pueden seguir creciendo.
LO QUE LA TIERRA NOS ENSEÑÓ - APRENDIZAJES
En 2025 aprendimos que la tierra también enseña cuando algo no germina como esperábamos. Algunos procesos necesitaron más tiempo, otros encontraron resistencias más hondas de las previstas. Desde CDD México confirmamos que necesitamos seguir construyendo narrativas capaces de sembrar esperanza, cercanía y comunidad.
Aprendimos también que las alianzas tienen su propio ritmo. Requieren escucha, presencia y cuidado permanente. No todos los procesos avanzaron con la rapidez deseada, pero muchas relaciones echaron raíces más profundas en medio de las dificultades. Esa fue una de las señales más importantes del año: incluso cuando el terreno parecía lento, algo se estaba fortaleciendo por debajo.
El alcance masivo de nuestras campañas nos abrió una pregunta que llevamos con nosotras hacia 2026: ¿cómo convertir millones de impactos en vínculos más duraderos de organización, acompañamiento y conversación comunitaria? Llegar lejos fue una conquista; sostener la cercanía será parte del siguiente ciclo.
LEER MÁS
En un contexto global de reducción del financiamiento para derechos sexuales y reproductivos, también reafirmamos que cuidar la sostenibilidad institucional es una práctica política feminista. Sostener la casa común, cuidar al equipo y diversificar los recursos son condiciones para seguir acompañando, incidiendo y sembrando a largo plazo.
Como en los relatos de fe que no esconden la duda, el miedo ni el dolor, este año nos recordó que las dificultades también forman parte del camino. La esperanza que nos mueve no evade esas tensiones: las escucha, las integra y las transforma en aprendizaje. Seguimos sembrando porque hemos visto lo que puede brotar cuando una semilla encuentra tierra, cuidado y comunidad.
DE QUÉ ESTÁ HECHA ESTA TIERRA - RECURSOS
LA TIERRA QUE PROMETE - CIERRE Y FUTURO
La tierra cultivada en 2025 seguirá hablando en 2026: en los territorios fortalecidos, en las alianzas que echaron raíz y en las personas y comunidades que encontraron nuevas formas de creer, decidir y vivir con dignidad.
Miramos hacia adelante con una esperanza activa y colectiva. Sabemos que vendrán nuevas disputas por el Estado laico, el acceso al aborto y la dignidad de las personas LGBTTTIQA+, pero también sabemos que esta tierra ya tiene semillas capaces de resistir y crecer.
Lo que floreció este año fue posible gracias a muchas manos que cuidaron el suelo común. Lo que viene necesitará esa misma confianza para seguir cultivando juntas la libertad, la conciencia y el derecho a decidir.