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Palabra de Sor Juana

MORIR CON DIGNIDAD…Todo tiene su momento, y cada cosa su tiempo bajo el cielo: su tiempo el nacer, y su tiempo el morir

¿Sabes? Cuando estoy a solas me acuerdo de tantas cosas, como de una carta que le escribí a mi confesor porque hablaba muy mal de mí por no ser, según él, obediente. Le decía que yo no tenía una naturaleza servil y que no hacía con amenazas aquello de lo que no me persuadía la razón. Le pregunté: “¿Soy por ventura hereje? Y si lo fuera, ¿había que ser santa a pura fuerza? Ojalá que la santidad fuera cosa que se pudiera mandar, que con eso la tuviera yo segura; pero yo siento que se persuade, no se manda…”.1Desde entonces pensaba que en nuestra Iglesia tenemos muchas opiniones y que hay que expresarlas persuadiendo, no imponiendo, porque el “cielo hace muchas llaves y no se estrechó a un solo dictamen…”.2

Jesús, amigo de las mujeres… no era la inquisición, sino una comunidad de personas básicamente libres

Me estaba acordando de que aprendí a leer muy pequeña: “despiqué el deseo en leer muchos libros varios que tenía mi abuelo… desde que rayó la primera luz de la razón fue tan vehemente y poderosa la inclinación a las letras, que ni ajenas represiones (que he tenido muchas) ni propias reflejas (que hecho no pocas) han bastado a que deje este natural impulso que Dios puso en mi”…[1] Me fui encontrando entre la tinta, el silencio, la poesía, los conventos y la intimidad de mis oraciones... A veces me pregunto ¿qué encuentran otras mujeres en sus vidas? Por ejemplo, ¿qué encontraron las primeras cristianas en el movimiento de Jesús

EN BRASIL, LA JUVENTUD LE PIDE CAMBIOS AL PAPA… entre nuestros sueños y el polvo quieto de los siglos

Al fin terminé de escribir unos enigmas o acertijos para un grupo de religiosas portuguesas. Les comparto dos; espero que los descifren: “¿Cuáles serán los despojos / que, al sentir algún despecho, / siendo tormento el pecho / es deshago en los ojos?” y “¿Cuál es la sirena atroz / que en dulces ecos veloces / muestra el seguro en sus voces, / guarda el peligro en su voz?”. [1]

¿De qué santidad hablamos?

Después de unas merecidas vacaciones tengo muchas cosas que escribir, así que “llevo la pluma trotando”, aunque de cuando en cuando me he detenido a pensar que “no hay cosa más libre que el entendimiento humano”.[1]

¿Cuánto vale nuestra vida?

¿Sabes?, hoy estoy muy triste porque desperté pensando en tantas mujeres que han sido asesinadas en nuestro país, sobre todo en el Estado de México.[1] No me imagino cuán grandes fueron el sufrimiento, la soledad, la impotencia, el miedo y el tormento que vivieron antes de morir... No me imagino el dolor, las lágrimas y el desconsuelo de sus madres, padres, hijas, hijos, tías, abuelas, amigas, amigos y vecinos que no entienden el por qué de tanta crueldad.

Las niñas y niños son primero

¿Sabes?, muchas veces, en los últimos meses, me he despertado preguntándome ¿por qué tantos niños y niñas han sido abusados sexualmente por sacerdotes?, ¿qué nos pasó como Iglesia?

Sí a la comprensión y la legalización del aborto

Hoy voy a compartirte unas citas que he recopilado a lo largo de varios años. Pertenecen a integrantes de nuestra iglesia que comprenden a las mujeres que toman la difícil decisión de interrumpir un embarazo no deseado. Son reflexiones serenas, preguntas pertinentes, opiniones diferentes y razonamientos profundos que entrañan una infinita benevolencia.

Anticoncepción de emergencia

¡Imagínate!.. Ayer estaba leyendo que, según los especialistas, la anticoncepción de emergencia (AE) te sirve para evitar un embarazo no deseado y que la puedes usar sólo durante los primeros cinco días después de una relación sexual sin protección.